¿QUIÉN ES EL LAICO DOMINICO DEL SIGLO XXI?

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La unidad de nuestra Orden nace de su misión de evangelización: los laicos, hermanas y frailes de la Orden somos miembros de una misma familia que recibe su identidad del hecho de ser enviada a predicar el Evangelio, dando testimonio de un Dios que viene a dialogar con el mundo. Más aún, podríamos decir que la identidad «dominicana» es la de una familia (la de una «comunión») constituida por el vínculo orgánico entre evangelización y contemplación de aquella verdad que es la Palabra viva que vino a este mundo. Es lo que nosotros tratamos de vivir bajo tres modalidades: la oración, el estudio y la fraternidad, de manera específica según el estado de vida de cada uno (énfasis nuestro).

Esa aseveración del Maestro de la Orden de Predicadores, fray Bruno Cadoré, O.P., al decretar la apertura el año de la novena del Jubileo de los 800 años de la confirmación de la Orden que estuvo consagrado al tema El laicado dominicano y la predicación (2014),[1] nos sirve de punto de partida para nuestra reflexión sobre la identidad y misión de los laicos dominicos en el siglo XXI.

La visión recogida en la carta del Maestro sigue el lineamiento de la Constitución Lumen Gentium, que define a los laicos como “todos los cristianos, excepto los miembros del orden sagrado y del estado religioso reconocido en la Iglesia”, que estamos incorporados a Cristo por el bautismo, formamos el Pueblo de Dios, participamos de la triple función sacerdotal profética y real de Cristo, y ejercemos en la Iglesia y en el mundo, “según [nuestra] condición, la misión de todo el pueblo cristiano en la Iglesia y en el mundo” (énfasis nuestro).[2]

La Christifideles Laici 7, por su parte, recogiendo el pensamiento del Sínodo de los Obispos de 1987, utiliza la parábola del viñador (Mt 20,1 ss.), y la exhortación que éste le hace a los obreros: “Id vosotros a la viña”, recordándonos que todos estamos llamados a trabajar en la viña (el mundo), y que estamos llamados a predicar el Evangelio a tiempo y a destiempo (2 Tim 4,2). El Maestro Bruno, en la carta a que hemos aludido, nos refiere al envío de los “setenta y dos”, aquel grupo de discípulos que siguió al de los “doce”, para ir a predicar la palabra, diciéndoles: “La mies es mucha, y los obreros pocos. Rogad, pues, al Dueño de la mies que envíe obreros a su mies” (Lc 10,3).

Aunque para muchos esta postura de incorporar a los laicos en la predicación puede parecer novel en nuestros tiempos, para los laicos dominicos esta misión se remonta a los orígenes de la Orden, cuando aquel primer grupo de laicos se unió a la “Santa Predicación de Prulla”. La predicación que atrajo a aquellos primeros laicos constituyó, en efecto, el centro de aquel proyecto fundacional de Domingo de Guzmán, y constituye aún “el nervio, la columna vertebral, el hilo conductor de la espiritualidad dominicana y de toda la vida dominicana”.[3]

Esto nos lleva a la pregunta medular: ¿Qué se espera; cuál es la misión del laico dominico en el siglo XXI? La clave estriba en vivir el carisma fundacional de la Orden desde nuestro estado de vida laical.

Nuestra Iglesia está viviendo un momento trascendental en su historia, un momento de cambio bajo la guía de nuestro papa Francisco, quien reconoce que la vocación y la misión propia de los fieles laicos es la transformación de las distintas realidades terrenas para que toda actividad humana sea transformada por el Evangelio.[4] Y esa transformación, esa renovación de la Iglesia requiere de nuevos caminos de misión para enfrentar efectivamente el secularismo e individualismo prevalecientes en nuestra sociedad, productos de una libertad mal entendida.

Al igual que Domingo de Guzmán en su tiempo, los laicos dominicos del siglo XXI estamos llamados a ser “punta de lanza” de esa misión evangelizadora a la que somos llamados, para transformar nuestro entorno de día a día, nuestra realidad humana, predicando, sobre todo mediante nuestras obras, la Verdad del Amor de Dios encarnado “que es la Palabra viva que vino a este mundo”, y es la única capaz de convertir los corazones.

La unidad en el carisma dominicano, dentro de nuestra diversidad, que ha caracterizado nuestra Orden desde su fundación, es lo que permite a los laicos dominicos asumir un rol de vanguardia en la evangelización de nuestro tiempo. Si establecemos un perfil del laico dominico encontramos que abarca todo el espectro social, profesional y etario de la Iglesia. Eso nos inserta de lleno en todas actividades humanas lícitas concebibles.

Somos hombres y mujeres, laicos, que después de conocer la vida, obra y espiritualidad de santo Domingo de Guzmán, nos hemos sentido movidos por el Espíritu Santo a vivir su carisma y nos incorporamos a la Orden de Predicadores mediante un compromiso especial que vivimos en las tres modalidades de la oración, el estudio y la fraternidad, que se sintetizan en la contemplación y la evangelización. Así, la misión de la Orden, y del laico dominico, está centrada en la predicación de la Palabra de Dios contemplada; lo que santo Tomás de Aquino expresa como Contemplare et contemplata aliis tradere (“Contemplar y dar a los demás lo contemplado”).

Armado de esa formación y carisma, e insertado en el mundo, el laico dominico del siglo XXI está en mejor posición de identificar nuevos lugares de evangelización y desarrollar en ellos su misión, es decir: “la entrega a la evangelización total de la Palabra de Dios”.[5] Ello incluye, no solo nuestros lugares de trabajo, comunidades y organizaciones sociales y cívicas, sino también las nuevas fronteras virtuales que representan las redes sociales y los medios electrónicos de comunicación; lo que el papa emérito Benedicto XVI ha llamado el “continente digital”,[6] representado por las más de tres mil millones de personas conectadas a internet en el mundo.[7]

Esa explosión informática brinda al laico dominico del siglo XXI un nuevo púlpito que le permite llevar su mensaje evangelizador a personas y lugares que de otro modo estarían fuera de su alcance, así como adelantar causas, como la de Justicia y Paz, que está enraizada en nuestro carisma fundacional, ya que nuestro Padre Santo Domingo se identificó de manera especial con los pobres, los oprimidos y los marginados.

El laico dominico del siglo XXI también utiliza las nuevas herramientas tecnológicas para su propia formación. Recientemente un grupo de laicos dominicos que estaba participando del retiro preparatorio para su promesa perpetua, tuvo la experiencia de escuchar la predicación a distancia de una de las reflexiones, haciendo uso de la plataforma Skype.[8] Esta experiencia nos abre las puertas a un mundo de posibilidades insospechadas, ya que puede repetirse para llevar el mensaje evangelizador a comunidades aisladas que de otro modo no podrían recibirlo.

Como podemos apreciar, el laico dominico de nuestra era no dista mucho de aquellos primeros laicos que se unieron a Domingo de Guzmán hace 800 años. El entorno político, social, económico y religioso en que vivimos y actuamos clama a gritos por una transformación que solo puede surgir de un cambio en los corazones de los hombres. Y ese cambio solo es posible mediante una evangelización efectiva. La diferencia, y la ventaja, estriban en las nuevas herramientas a nuestro alcance.

Héctor L. Márquez, O.P., Laico Dominico

[1] Carta del Maestro de la Orden del 22 de diciembre de 2013.

[2] Const. dogm. sobre la Iglesia Lumen Gentium, n. 31; Cfr. Exhortación apostólica Christifideles Laici, de SS. san Juan Pablo II, sobre la vocación y misión de los laicos en la Iglesia y en el mundo, n.7; Dec. sobre el apostolado de los laicos Apostolicam actuositatem, nn. 2,3

[3] Felicísimo Martínez Diez, O.P., El ministerio de la predicación en el centro del proyecto fudacional.

[4] Exhortación Apostólica Evangelii Gaudium, sobre el anuncio del evangelio en el mundo actual, de SS. Franscisco, n. 201

[5] http://www.dominicos.org/familia-dominicana/frailes/carisma.

[6] Discurso del SS. Benedicto XVI a la sesión plenaria del Consejo Pontificio de las Comunicaciones Sociales, 29 de octubre de 2009.

[7] La Nación, 13 de julio de 2015, http://www.lanacion.com.py/2015/07/13/mas-de-3-mil-millones-de-personas-conectadas-a-internet-en-el-mundo/

[8] Juan David Pérez de Santo Domingo, O.P., http://cofalc.org/2015/12/fraternidad-santo-domingo-de-guzman-de-guatemala-estrena-nueva-modalidad-de-predicacion-on-line/

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2 comentarios

  1. Muchas gracias hermano Héctor por tan maravillosa y clarísima reflexión!

    Que Dios Todopoderoso, la Santísima Virgen del Rosario y nuestro padre Santo Domingo de Guzmán, te sigan iluminando y bendiciendo siempre!

  2. Gracias a ti, hermano Willy; cuento con tus oraciones. Mientras, seguimos orando por ti y todo el pueblo de Venezuela…

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