CRÓNICAS SOBRE EL CONGRESO PARA LA MISIÓN DE LA ORDEN – OCTAVA Y ÚLTIMA PARTE

CONCLUSIONES Y CLAUSURA 

Y llegamos al sábado 21 de enero de 2017, y no me equivoco si digo que la emoción se siente en la epidermis y también la congoja de saber que restan pocas horas para la conclusión del Congreso. Cuidada indumentaria de todos: hábitos, capas, etc, porque la ocasión lo exige.

Esta vez cada uno marcha al lugar del taller de la víspera. Reflexión en grupos, síntesis, redacción de la tarjeta que compartiríamos… Y a media mañana, dispuestos para las conclusiones, en el Aula Magna.

Un panel conformado por representantes de las diferentes ramas de la familia: un laico que cumplió valiosa misión en Cáritas, una monja contemplativa de Trinidad Tobago, un fraile de Camerún, una religiosa filipina y como broche de oro la reflexión del Maestro Bruno, que desgrana convicciones, que insiste en la necesidad de ver los signos de los tiempos, para trabajar en la Iglesia y transformar el mundo. Y el Envío de la Orden en Misión.

Grata sorpresa: nos obsequian un estuche de cuero que contiene un rosario y un librito para meditar los “modos de orar de Santo Domingo”.

Almuerzo, y la algarabía por lo que se avecina. Los más audaces parten en peregrinación hacia la Basílica de San Juan de Letrán, los demás buscan medios de transporte. Y una larga y bulliciosa fila, mucho antes de la hora de la apertura del templo. Por fin pasamos los controles y podemos ingresar presurosos.

La magnificencia del templo conmueve. Tenemos librito con la liturgia, que comienza con el rezo del Rosario en varias lenguas y de una estampa con el pensamiento del Papa Francisco, que pasa rumbo a la sacristía. Las cámaras de televisión, las máquinas fotográficas, los teléfonos celulares captan las imágenes.

Y comienza la Santa Misa; Fray Carlos Azpiroz, Obispo y Maestro anterior, tiene el privilegio de concelebrar en el Altar. La homilía del Santo Padre anuda las lecturas con reflexiones sobre Santo Domingo y la Orden. Luego vendrá la oración de los fieles en varios idiomas, la comunión de manos de numerosos acólitos, la bendición… El Maestro Bruno pidió al Papa que confirme como lo hizo su antecesor, Honorio III, 800 años atrás, a la Santa Predicación. Al final, la emoción al cantar la Salve Regina y el Oh Lumen Ecclesiae.

Después vendrá el ágape fraterno ofrecido en el palacio contiguo. Abrazos, fotografías, intercambio de obsequios y direcciones, promesas de mantener la comunicación, de compartir proyectos…

El Congreso concluye. Y sentimos que hemos renovado nuestro ardor, que la misión que iniciamos cuando nos comprometimos a predicar la Buena Nueva y a trabajar en la construcción del Reino ha sido confirmada ¡Gloria a Dios!

María Teresa Tenti de Volta, O.P. -Teresita- Laica Dominica

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