CRÓNICAS SOBRE EL CONGRESO PARA LA MISIÓN DE LA ORDEN – SÉPTIMA PARTE

PEREGRINACIONES Y CELEBRACIONES

El equipo que organizó el Congreso previó que los participantes desearían conocer o volver a visitar ciertos lugares emblemáticos para la Orden de Predicadores. Y entonces se propuso que al terminar la tarea en el Angélicum se ofrecería la oportunidad de caminar por las calles de Roma, visitar y celebrar cada día en diferentes sitios.

El día miércoles 18 la meta fue Santa Sabina, y ello significaba subir a la colina del Aventino.  El Convento es sede de la Curia Generalicia y hospeda generalmente a todos los frailes que llegan a Roma. La Iglesia es una basílica paleocristiana, sobria, austera. Construida en el siglo V, en el lugar de la residencia de la matrona Sabina que fuera martirizada, constituyó el obsequio que el Papa Honorio III hiciera a la Orden fundada por Santo Domingo. Posee valiosos elementos: puertas, columnas, etc, y para los laicos algo especial, porque en un lugar destacado de su suelo descansan los restos del Maestro Munio de Zamora, que promulgó la primera Regla para la rama laical.

En pequeños grupos los participantes del Congreso partieron raudos hacia Santa Sabina. Y allí se vio a muchos hermanos que deseaban compartir la Eucaristía. Conté ciento cincuenta frailes que concelebraron con el Maestro Bruno, y las peticiones y ofrendas fueron presentadas por las diversas ramas de la familia, de diferentes lugares del mundo y en varias lenguas.

El jueves, día dedicado al diálogo interreligioso,  la caminata nos condujo a la Sinagoga de Roma, un templo de grandes proporciones, profusamente adornado con mármoles y lámparas. Todos los varones cubrieron sus cabezas con los tradicionales kipá. Y el Rabino, luego de darnos la bienvenida, pronunció una larga alocución, cuyas frases eran traducidas por una religiosa dominica.

El viernes peregrinamos hasta la Basílica Santa María Sopra Minerva, denominada así porque fue construida sobre un templo pagano dedicado a Minerva. Está situada en la plaza del Pulcino, obra de Bernini conformada por un elefante que sostiene uno de los obeliscos egipcios, trofeos de la dominación.

Para los dominicos la Basílica tiene especial significación, ya que en la parte inferior del Altar Mayor descansan los restos de Santa Catalina de Siena, y en uno de los laterales, los del Beato Angélico. El programa indicaba que era el homenaje a las mujeres predicadoras y a los artistas dominicos. Algunos participamos de la Eucaristía, presidida por uno de nuestros hermanos obispos, en un altar lateral. Y luego, en la nave central, se rezó Vísperas, a cuyo término una larga columna pudo acercarse a las tumbas.

En la última Crónica comentaremos la ceremonia de clausura, presidida por Su Santidad el Papa Francisco.

María Teresa Tenti de Volta, O.P. -Teresita- Laica Dominica

Share Button

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *