Mensaje de Cuaresma de fr. Rui Carlos Lopes, O.P., Promotor General del Laicado

El Santo Padre finalizó su homilía el Miércoles de Ceniza en Santa Sabina con una expresión inusual: polvere innamorata, que la Santa Sede tradujo al español como “barro enamorado”. Esta expresión fue utilizada por Francisco de Quevedo (1580-1645) en un soneto donde habló de la muerte.

Esta expresión ha tocado a muchos de nosotros en Santa Sabina. ¿Cuál fue el mensaje que el Papa quiso dejarnos?

Polvo, cenizas, nos recuerdan la precariedad de nuestra condición humana. Según la narración del Génesis, el Señor sopló su espíritu sobre este polvo que entonces cobró vida. Vivimos en esta duplicidad: la fragilidad de nuestra condición y el espíritu que la anima incesantemente.

Esto me mueve a invitarlos a reflexionar sobre nuestra condición humana creada y re-creada en Cristo. Si bien es cierto que la re-creación perfecciona la creación, también es cierto que la nueva creación no elimina las huellas de la creación original sujeta a la decadencia. El Cristo Resucitado siempre lleva sobre sí las marcas de la frágil carne perforada por los clavos.

En su mensaje para la Cuaresma, el Papa nos ha invitado a tomar en serio dos dones que se nos ofrecen: el don de su Evangelio y el don del Otro. Me digo que el Otro viene principalmente a nosotros con los signos de una creación caída: pobreza, sufrimiento, enfermedad, defectos…

Pero el Señor ha amado fielmente Su creación aun con aquellos signos de decadencia que la han corrompido. Él ha amado constantemente este polvo que somos, muchas veces sin la suficiente fuerza de Su Espíritu que le da estructura. Él ha amado este polvo que somos tanto, que la muerte nunca tendrá la última palabra y, como Ezequiel profetizó, incluso los huesos secos volverán a la vida.

Todo esto nos dice cómo estamos llamados a descubrir al Otro como un don y un llamado, a amar más sin dejar que prevalezcan los defectos de la decadencia a los que nuestros hermanos y hermanas están sujetos. La tradición dominicana está llena de ejemplos que nos animan a amar y servir: Lataste y sus hermanas en prisión, Domingo y los herejes, Catalina y los condenados a muerte, Serge de Beaurecueil, y así sucesivamente.

Ver el Otro como un don es realmente un plan de vida, tal vez comenzando por redescubrir a los más cercanos a nosotros como un don en el cual Dios se hace carne para nosotros; algo no siempre fácil.

Les deseo un buen camino hacia la Pascua; que el polvo que somos retome ese nuevo aliento que el Señor Resucitado ofreció a sus discípulos en la noche de Su Pascua.

Tomado de: http://www.fraternitiesop.com/slider/message-lent-careme-cuaresma/#.WL4XlfkrK00

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One comment

  1. Estupendo comentario que nos lleva al principio de la Creación para hacernos concienciar de dónde venimos, dándole gracias al Creador de que fuimos hechos del polvo y que por Su aliento nos dio vida.

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